Andes Resilientes al Cambio Climático

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BOLIVIA

Conservar la diversidad para enfrentar un clima cambiante: guardianes y custodias mantienen vivas las papas nativas de los Andes

En Escoma, Bolivia, familias agricultoras conservan diversas variedades de papas nativas y los conocimientos asociados a su manejo y reproducción. Este esfuerzo, que contribuye a preservar el patrimonio alimentario de los Andes, también representa una oportunidad para fortalecer las capacidades de la Agricultura Familiar Andina frente a los impactos de un clima cada vez más cambiante. En este marco, se desarrolló un intercambio regional entre guardianes y custodias de papas nativas de Bolivia, Perú y Chile.

En los Andes, la diversidad de semillas es mucho más que una riqueza genética. Es parte de la historia, la cultura y los sistemas alimentarios de las comunidades, y está estrechamente vinculada con los conocimientos que las familias agricultoras han desarrollado para producir y conservar sus cultivos en territorios caracterizados por una alta variabilidad climática.

En Escoma, Bolivia, esta diversidad se expresa en las numerosas variedades de papas nativas que las familias agricultoras mantienen en sus parcelas y conservan como parte de un patrimonio que se transmite entre generaciones. Detrás de cada semilla existe un conocimiento: cómo reconocerla, seleccionarla, reproducirla, dónde sembrarla y qué características presenta frente a las condiciones del territorio.

Este trabajo adquiere especial relevancia en un contexto en el que el cambio climático incrementa los riesgos para la Agricultura Familiar Andina. Sequías, heladas, lluvias irregulares y otros eventos pueden afectar los sistemas productivos y la disponibilidad de alimentos. Frente a ello, mantener una diversidad de semillas y variedades amplía las alternativas de las familias para responder a condiciones cambiantes, fortaleciendo sus capacidades de adaptación y resiliencia.

Guardianes y custodias: protagonistas de la conservación

La conservación de la agrobiodiversidad no ocurre únicamente en bancos de semillas o espacios de investigación. Se mantiene viva en las parcelas, en las comunidades y en las prácticas cotidianas de las familias agricultoras que seleccionan, reproducen, intercambian y vuelven a sembrar sus semillas.

Por ello, los agricultores custodios y las agricultoras custodias cumplen un papel fundamental. Son portadores de conocimientos que permiten que variedades de papas nativas continúen formando parte de los sistemas productivos y alimentarios de sus territorios.

Su labor demuestra que conservar no significa simplemente guardar una semilla. Significa mantenerla en circulación y en producción, preservar los conocimientos asociados a ella y crear condiciones para que pueda continuar pasando de una generación a otra.

En este proceso, la feria de agrobiodiversidad realizada en Escoma permitió visibilizar esta diversidad y reconocer el trabajo de quienes la mantienen viva. Las distintas formas, colores, sabores y usos de las papas nativas muestran la riqueza de un patrimonio alimentario construido y conservado por las propias comunidades.

Un intercambio que conecta experiencias de los Andes

En este contexto, entre el 12 y el 14 de agosto de 2026, el altiplano boliviano fue escenario de un intercambio regional entre Agricultores Guardianes de Papas Nativas de Perú (AGUAPAN), Guardianas de Papas Nativas y Semillas de Chile (GUAPAS) y Agricultores Custodios de Papas Nativas de Bolivia (ACUPAN).

El encuentro, desarrollado en el marco del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (TIRFAA), permitió compartir experiencias y conocimientos sobre la conservación de papas nativas desde diferentes territorios andinos.

Más que una actividad aislada, este intercambio permitió visibilizar que la conservación de la agrobiodiversidad es un desafío y, a la vez, una oportunidad compartida por los países andinos. Las experiencias de quienes custodian estas semillas muestran que existen conocimientos y capacidades locales que pueden contribuir a enfrentar los desafíos que plantea el cambio climático y fortalecer sistemas agroalimentarios más resilientes.

Las comunidades anfitrionas en Bolivia fueron Cutusuma, del municipio de Batallas; San José de Tiahuanacu, del municipio de Escoma; Pasuja Belén, del municipio de Puerto Acosta; y el Ayllu Bajo Laura de la Marka Putuni, de Pacajes, donde las delegaciones pudieron conocer experiencias locales de conservación e intercambiar aprendizajes.

De la conservación a la resiliencia

La experiencia de Escoma permite mirar la agrobiodiversidad desde una perspectiva que integra conservación, adaptación y seguridad alimentaria.

La diversidad de semillas ofrece a las familias agricultoras un conjunto de alternativas que pueden ser especialmente valiosas ante escenarios de mayor incertidumbre climática. Pero su conservación requiere que estas variedades continúen siendo cultivadas, valoradas y utilizadas; que los conocimientos asociados permanezcan vigentes y que existan espacios para intercambiarlos y fortalecerlos.

Desde Andes Resilientes, acompañamos estos procesos reconociendo que la resiliencia climática de la Agricultura Familiar Andina también se construye a partir de las capacidades y conocimientos existentes en los territorios. En coordinación con nuestro aliado local PROSUCO, contribuimos a fortalecer y visibilizar estos esfuerzos de conservación y puesta en valor de la agrobiodiversidad.

El intercambio regional de guardianes y custodias de Bolivia, Perú y Chile constituye así una expresión concreta de una apuesta mayor: fortalecer los vínculos y aprendizajes entre quienes conservan la diversidad de los Andes y reconocer en sus semillas, conocimientos y prácticas una capacidad fundamental para adaptarse a un clima cambiante.

Porque conservar una semilla no es solo preservar el pasado: es mantener abiertas las posibilidades para producir, alimentarnos y adaptarnos en el futuro.

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