Andes Resilientes al Cambio Climático

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ECUADOR

OMICSE y CACPECO fortalecen una alianza para impulsar la resiliencia climática de la agricultura familiar en Ecuador

La construcción de territorios más resilientes frente al cambio climático requiere sumar capacidades, conocimientos y voluntades. Cuando el sector público, la empresa privada, las organizaciones de productores y la cooperación internacional trabajan de manera articulada, es posible generar soluciones sostenibles que fortalecen los medios de vida de las familias rurales.

Con esa visión, el pasado 8 de julio, la Organización de Mujeres Indígenas y Campesinas «Sembrando Esperanza» (OMICSE), la Cooperativa CACPECO, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el proyecto Andes Resilientes consolidaron una alianza orientada a fortalecer la producción sostenible y la resiliencia climática de las familias de la agricultura familiar campesinas del Ecuador.

Como primer resultado de este compromiso, CACPECO oficializó un convenio de cooperación y realizó la entrega de 21.000 plántulas de hortalizas, distribuidas en 70 kits agrícolas con 300 plántulas cada uno. Las beneficiarias fueron mujeres integrantes de la OMICSE, quienes recibieron diez variedades de cultivos: lechuga crespa, brócoli, coliflor, cebolla paiteña, cebolla perla, acelga, zucchini, remolacha, apio y perejil.

Más que una entrega de insumos, esta iniciativa constituye el punto de partida de un proceso orientado a fortalecer sistemas productivos más resilientes, diversificados y sostenibles, contribuyendo a la seguridad alimentaria de las familias y al desarrollo de emprendimientos agrícolas con mejores oportunidades de comercialización.

Una alianza que trasciende la entrega de plántulas

Durante el encuentro, Juan Carlos Rubio, jefe de Seguridad y Salud Ocupacional de CACPECO, destacó que el cambio climático exige pasar del diálogo a la acción y construir alianzas que generen impactos concretos en las comunidades rurales.

«Hemos participado en muchos espacios donde se ha analizado el cambio climático y hoy vemos que es una realidad que afecta principalmente a quienes menos tienen. Por eso debemos unir esfuerzos y trasladar estos espacios de diálogo hacia acciones concretas en el territorio.»

Asimismo, transmitió el saludo de la gerente general de la cooperativa, Soraya Peñerrera, reafirmando el compromiso institucional de acompañar procesos de desarrollo local.

«La intención de la cooperativa es estar junto a la comunidad y retribuir la confianza de nuestros socios mediante proyectos estructurados que fortalezcan la agricultura familiar campesina.»

Por su parte, Pamela Olmedo, coordinadora de Andes Resilientes en Ecuador, resaltó que la resiliencia frente al cambio climático solo puede construirse mediante alianzas que integren a diversos actores del territorio.

«Así como trabajamos en alianza y compañerismo, también debemos sumar nuevos aliados para ampliar nuestro impacto. Esta entrega representa un compromiso compartido para impulsar nuevas acciones que fortalezcan el trabajo de las organizaciones y sus comunidades.»

Un proceso de acompañamiento para fortalecer los medios de vida

El convenio de la cooperativa contempla un proceso de trabajo organizado en tres etapas que busca garantizar la sostenibilidad de la iniciativa.

La primera etapa abarca la entrega e implementación de las plántulas, acompañada por una asistencia técnica especializada, coordinada entre CACPECO y su proveedor agrícola.

La segunda etapa incorpora talleres territoriales de educación financiera práctica, dirigidos a las familias productoras, fortaleciendo capacidades para la administración de sus emprendimientos, la elaboración de presupuestos y la gestión diferenciada de la economía familiar y productiva.

Finalmente, en articulación con el proyecto Andes Resilientes, se impulsará el desarrollo de mecanismos de comercialización para los excedentes de producción mediante la implementación de canastas comunitarias orgánicas, contribuyendo a mejorar los ingresos de las familias participantes.

Un ejemplo de articulación para fortalecer la resiliencia climática

La jornada estuvo marcada por un principio arraigado en las comunidades, el «dando y dando», lo cual se refiere a la reciprocidad que se genera al trabajar en conjunto, lo cual también representó un importante avance en la articulación institucional del territorio. En ese sentido, la participación conjunta de la empresa privada, la cooperación internacional y las lideresas de la OMICSE evidenció la construcción de nuevos espacios de diálogo y coordinación para promover el desarrollo rural sostenible.

La entrega de las 21.000 plántulas constituye así el primer paso de un proceso de mayor alcance, basado en el fortalecimiento de capacidades, el acceso a asistencia técnica, la educación financiera y la generación de oportunidades de mercado. Un esfuerzo conjunto que demuestra que la resiliencia climática se construye desde el territorio, mediante alianzas que integran conocimientos, recursos y compromisos compartidos para mejorar la calidad de vida de las familias rurales de los Andes ecuatorianos.

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