REGIONAL
Gastronomía sostenible: la agricultura familiar andina que preserva el patrimonio alimentario de Perú, Ecuador y Bolivia
En el Día Internacional de la Gastronomía Sostenible, el proyecto Andes Resilientes destaca cómo la agricultura familiar, la agrobiodiversidad y los saberes ancestrales fortalecen sistemas alimentarios resilientes frente al cambio climático y mantienen vivo el patrimonio alimentario de los Andes.
Detrás de cada plato tradicional de los Andes existe una historia de diversidad biológica, conocimientos ancestrales y trabajo familiar. Los alimentos que hoy forman parte de la identidad gastronómica de Perú, Ecuador y Bolivia son el resultado de generaciones de agricultores y agricultoras que han conservado semillas, adaptado cultivos a las condiciones de montaña y protegido ecosistemas fundamentales para la seguridad alimentaria de la región.
En el marco del Día Internacional de la Gastronomía Sostenible, el Proyecto Andes Resilientes al Cambio Climático pone en valor el aporte de la agricultura familiar andina a la conservación del Patrimonio Alimentario Regional (PAR), entendido como el conjunto de alimentos, saberes, prácticas productivas y expresiones culturales que vinculan a las comunidades con sus territorios y que hoy representan una oportunidad para construir sistemas alimentarios más sostenibles y resilientes.
A través de acciones implementadas en Perú, Ecuador y Bolivia, el proyecto impulsa la conservación de la agrobiodiversidad, el fortalecimiento de medios de vida rurales, la promoción de emprendimientos vinculados a la transformación de productos locales y la articulación con mercados que reconocen el valor de los alimentos andinos.
Perú: papas nativas, trigo ayacuchano y la conservación de la agrobiodiversidad
En Perú, Andes Resilientes viene fortaleciendo iniciativas orientadas a la conservación y valorización de cultivos que forman parte del patrimonio alimentario de las comunidades andinas.
Uno de los casos más emblemáticos se desarrolla en Cuyocuyo, Puno, donde el proyecto impulsa acciones para la conservación de variedades nativas de papa y el fortalecimiento de las Zonas de Agrobiodiversidad, espacios que contribuyen a proteger la riqueza genética, cultural y alimentaria de los Andes. Estas iniciativas permiten preservar cientos de variedades de cultivos que constituyen la base de la alimentación local y que se revaloran, a través de un sector gastronómico que reconoce y visibiliza su importancia y el trabajo detrás de cada producto, generando vínculos de comercialización directa, como el del restaurante MOJSA en Puno.
Asimismo, en Ayacucho, el proyecto contribuye a la revalorización del trigo ayacuchano, un cultivo tradicional estrechamente ligado a la historia agrícola y alimentaria de la región. Mediante el fortalecimiento de capacidades productivas y la articulación con actores públicos y privados, se promueve la recuperación de este cultivo como una alternativa para diversificar la producción, fortalecer la resiliencia frente al cambio climático y mantener vigente un ingrediente que forma parte de la identidad culinaria ayacuchana.
Estas experiencias demuestran que conservar la agrobiodiversidad no solo protege recursos genéticos fundamentales para la adaptación climática, sino que también preserva sabores, conocimientos y tradiciones que enriquecen la gastronomía peruana.









Ecuador: emprendimientos que transforman la producción familiar en valor agregado
En Ecuador, Andes Resilientes promueve el Patrimonio Alimentario Regional a través del fortalecimiento de emprendimientos que agregan valor a los productos provenientes de la agricultura familiar andina.
El proyecto impulsa la articulación entre productores, transformadores, emprendimientos locales y otros actores de los sistemas alimentarios, generando oportunidades para que ingredientes tradicionales lleguen a nuevos mercados y consumidores. Este enfoque permite que los beneficios económicos de la gastronomía sostenible alcancen también a las familias que conservan y producen estos alimentos en los territorios andinos.
La iniciativa contribuye a visibilizar el valor cultural y nutricional de productos que forman parte de la identidad alimentaria ecuatoriana y que son protagonistas de preparaciones emblemáticas como la fanesca o la colada morada, platos más representativos del país. Elaboradas a partir de granos, legumbres y productos agrícolas cultivados por familias campesinas, estas recetas reflejan la riqueza biocultural de los Andes y la estrecha relación entre agricultura, cultura y gastronomía.
Al fortalecer estos encadenamientos productivos, el proyecto contribuye a que los alimentos tradicionales sigan siendo parte de la dieta de las nuevas generaciones, promoviendo sistemas alimentarios más sostenibles y resilientes.





Bolivia: cuando la agricultura familiar llega a la mesa de los restaurantes
En Bolivia, Andes Resilientes impulsa estrategias que fortalecen la producción resiliente y acercan a las familias agricultoras a nuevos mercados, demostrando que la adaptación al cambio climático también puede traducirse en oportunidades económicas y gastronómicas.
Uno de los casos más representativos es el trabajo desarrollado con productoras de Hampaturi, en el municipio de La Paz, quienes han fortalecido su producción agroecológica y ha logrado generar vínculos comerciales con reconocidos restaurantes de la ciudad. Gracias a estos procesos de articulación, productos frescos provenientes de la agricultura familiar abastecen establecimientos gastronómicos que apuestan por ingredientes locales y de origen sostenible.
Esta experiencia ha permitido conectar a las productoras con restaurantes como Gustu, Madame Brunch, Especerías y otros espacios gastronómicos que reconocen el valor de los alimentos producidos en territorios andinos. La iniciativa no solo mejora las oportunidades de comercialización para las familias rurales, sino que también promueve una gastronomía más consciente, que visibiliza el origen de los alimentos y el trabajo de quienes los producen.
Asimismo, el proyecto impulsa procesos de diversificación productiva en territorios como Morochata, donde las familias agricultoras complementan el cultivo tradicional de papa con hortalizas, frutas andinas y otros productos que fortalecen la seguridad alimentaria y reducen la vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos como heladas o granizadas.





Gastronomía sostenible para fortalecer la resiliencia de los Andes
La gastronomía sostenible comienza mucho antes de llegar a la mesa. Nace en las chacras de la agricultura familiar, en las semillas conservadas durante generaciones, en los conocimientos ancestrales que orientan la producción y en los ecosistemas que hacen posible la vida en los Andes.
Desde las papas nativas y el trigo ayacuchano en Perú, pasando por los productos que dan vida a la fanesca ecuatoriana, hasta las papas nativas y hortalizas agroecológicas de Hampaturi que abastecen restaurantes en La Paz, el Patrimonio Alimentario Regional demuestra que la agricultura familiar es mucho más que una actividad productiva: es una herramienta para conservar la agrobiodiversidad, fortalecer la identidad cultural y construir resiliencia frente al cambio climático.
En el Día Internacional de la Gastronomía Sostenible, Andes Resilientes reafirma su compromiso con la promoción de sistemas alimentarios sostenibles que reconozcan y valoren el papel de las familias agricultoras andinas como guardianas de la agrobiodiversidad, la cultura y los alimentos que nutren el presente y el futuro de la región.