ECUADOR
Andes Resilientes y CERES promueven nuevas alianzas para el desarrollo sostenible de los territorios andinos en Ecuador.
Con el objetivo de fortalecer alianzas estratégicas que contribuyan al desarrollo sostenible de los territorios andinos ecuatorianos, el pasado 8 de junio se realizó en Quito un desayuno de trabajo impulsado por el Proyecto Andes Resilientes al Cambio Climático, en articulación con la Corporación Ecuatoriana para la Responsabilidad Social y Sostenibilidad (CERES). El encuentro reunió a representantes del sector privado interesados en conocer oportunidades de colaboración orientadas a generar impactos positivos en los territorios, fortalecer medios de vida rurales y promover sistemas alimentarios más resilientes.
La jornada permitió compartir experiencias y generar un espacio de diálogo para identificar puntos de encuentro entre las iniciativas de sostenibilidad y responsabilidad social empresarial y las acciones que impulsa el Proyecto Andes Resilientes en favor de la agricultura familiar, la agrobiodiversidad, el patrimonio alimentario regional y la adaptación al cambio climático.
Uno de los principales temas abordados fue el patrimonio alimentario regional, entendido como un eje estratégico para el desarrollo local, la conservación de saberes ancestrales y el fortalecimiento de la resiliencia de las comunidades andinas. Este patrimonio no solo expresa la riqueza cultural y gastronómica de los territorios, sino que también representa una oportunidad para dinamizar economías locales, fortalecer emprendimientos rurales y generar nuevas oportunidades para las familias productoras.
Durante el encuentro se destacó el rol que puede desempeñar el sector privado en la construcción de sistemas alimentarios más sostenibles, resilientes e inclusivos. A través de alianzas estratégicas, las empresas pueden aportar capacidades de gestión, innovación, conocimiento y recursos que complementen los esfuerzos de la cooperación internacional, las organizaciones de desarrollo y los actores territoriales para ampliar el alcance de iniciativas con impacto social y ambiental.
La jornada contó además con la participación de Andrés Ugaz, especialista en Patrimonio Alimentario, quien compartió la experiencia detrás de su libro Panes de Ayacucho. A través de esta publicación, que recoge testimonios, investigaciones y recetas emblemáticas de la región ayacuchana, se reflexionó sobre el valor de la memoria colectiva, la cultura alimentaria y el papel fundamental de la agricultura familiar campesina en la preservación de los patrimonios gastronómicos locales.
Esta reflexión permitió visibilizar la estrecha relación entre patrimonio alimentario, producción familiar y emprendimientos rurales. Muchos de los productos, conocimientos y prácticas que forman parte de la identidad alimentaria andina constituyen hoy una oportunidad para impulsar iniciativas económicas sostenibles que agregan valor a la producción local, fortalecen los ingresos de las familias rurales y contribuyen a la conservación de la agrobiodiversidad.
Asimismo, se abordó el potencial de colaboración entre el sector privado y los emprendimientos vinculados al patrimonio alimentario regional, identificando oportunidades para fortalecer cadenas de valor sostenibles, promover la innovación y facilitar conexiones con mercados que contribuyan al desarrollo económico de los territorios.
La articulación entre distintos actores es un elemento fundamental para afrontar los desafíos económicos, sociales y ambientales que enfrenta la región andina. Por ello, el Proyecto Andes Resilientes promueve estos espacios de encuentro que fomentan la construcción de confianza, el intercambio de conocimientos y la generación de alianzas de largo plazo orientadas a producir impactos tangibles para las comunidades y los ecosistemas.
La participación del sector privado resulta clave para ampliar las oportunidades de agricultores, emprendedores y organizaciones locales, fortaleciendo su capacidad de adaptación frente a escenarios climáticos cada vez más complejos. En ese sentido, las alianzas impulsadas a través de este tipo de espacios buscan trascender el intercambio de experiencias para convertirse en mecanismos concretos de colaboración que contribuyan al desarrollo sostenible y resiliente de los territorios andinos.















