REGIONAL
¿Cómo se prepara la agricultura familiar andina para enfrentar un nuevo Fenómeno El Niño?
Las comunidades andinas fortalecen sus capacidades para enfrentar eventos climáticos extremos mediante soluciones impulsadas desde los territorios.
Ante la inminente llegada de un nuevo evento del Fenómeno El Niño (FEN) en 2026–2027, proyectado por organismos meteorológicos como uno de los más intensos de las últimas décadas, los países andinos enfrentan el desafío urgente de prepararse para uno de los fenómenos climáticos más complejos de la región. Sus efectos alteran los patrones de temperatura y precipitación, generando lluvias extremas, inundaciones y deslizamientos en algunos territorios, mientras que en otros provocan sequías prolongadas y escasez de agua.
Aunque suele asociarse principalmente con inundaciones en la costa del Pacífico, los impactos del FEN en los Andes son diversos y dependen de las características climáticas de cada territorio. En la sierra sur del Perú y el Altiplano boliviano, por ejemplo, se registran disminuciones de precipitaciones, sequías prolongadas, reducción de pastizales y afectaciones severas a la ganadería familiar. En la Sierra centro y sur del Ecuador, la alteración de la circulación atmosférica limita el ingreso de humedad desde la Amazonía, reduciendo caudales de ríos y comprometiendo el abastecimiento de agua. La menor cobertura nubosa incrementa la radiación solar diurna y favorece heladas nocturnas, deteriorando suelos y afectando cultivos como papa, maíz y hortalizas.
Este escenario es especialmente crítico para la agricultura familiar andina, cuyos sistemas productivos dependen directamente de la disponibilidad de agua y de la estabilidad climática. Aunque el cambio climático no genera el Fenómeno El Niño, sí intensifica sus impactos al aumentar la frecuencia y severidad de eventos extremos, incrementando la vulnerabilidad de millones de familias rurales.
Frente a este escenario, el proyecto Andes Resilientes al Cambio Climático, iniciativa del Hub Regional Lima de la Cooperación Suiza (COSUDE) e implementado por HELVETAS y Fundación Avina, trabaja desde 2020 junto con instituciones públicas, gobiernos subnacionales, organizaciones de productores, sector privado y centros de investigación de Perú, Bolivia y Ecuador, fortaleciendo las capacidades de adaptación de la Agricultura Familiar Andina. Este esfuerzo ha permitido desarrollar e implementar, directamente desde los territorios, un conjunto de soluciones concretas para enfrentar el cambio climático y sus manifestaciones más extremas, como el Fenómeno El Niño.
Anticiparse al riesgo mediante información climática confiable
Uno de los mayores desafíos del FEN es la incertidumbre. Para enfrentarla, Andes Resilientes impulsa servicios climáticos y sistemas de información agroclimática que acercan conocimiento útil a productores, técnicos y gobiernos locales.
- En Bolivia, una estación meteorológica instalada con apoyo del proyecto brinda datos climáticos a familias productoras de APROPAN y al municipio de Escoma. A través de la aplicación PACHASOL4, esta información se comparte con comunidades vecinas.
- En Ecuador, la Escuela de Alfabetización Agroclimática capacita a técnicos para interpretar información climática y facilitar Mesas Técnicas Agroclimáticas, acercando recomendaciones oportunas a los productores.
- En Perú, las Plataformas de Gestión Agroclimática (PGA) integran información hidrológica, meteorológica y agraria para fortalecer la planificación agrícola y reducir vulnerabilidades. El proyecto acompañó la instalación de la PGA de Ácora (Puno), fortaleciendo su gobernanza y herramientas de gestión. Conoce más aquí
Gestionar el agua para enfrentar un clima cada vez más variable
La disponibilidad de agua en la sierra es uno de los factores más sensibles durante eventos asociados al FEN. Andes Resilientes impulsa soluciones que combinan infraestructura, innovación tecnológica y gobernanza comunitaria:
- En Perú, el proyecto promueve prácticas de siembra y cosecha de agua, que permiten incrementar la infiltración y almacenamiento natural del recurso hídrico para mejorar su disponibilidad durante los periodos secos. A ello se suma el desarrollo del CrediBomba, una innovación impulsada junto con la Asomif Perú, que facilita el acceso a financiamiento para que pequeños productores puedan incorporar sistemas de bombeo de agua, fortaleciendo su capacidad de adaptación frente al déficit hídrico. Conoce más
- En Bolivia, se implementa un piloto integral para fortalecer la producción de forrajes mediante semillas mejoradas, riego optimizado y energía fotovoltaica para bombeo de agua, complementado con comités de agua y normas de uso. Al fortalecer la base forrajera, las familias pueden reducir la presión sobre los pastizales, mejorar la alimentación del ganado y disminuir las pérdidas asociadas a las sequías. Conoce más
- En Ecuador, se fortalecen las Áreas de Protección Hídrica (APH) mediante guías nacionales, planes piloto y espacios como la Mesa Técnica del Agua y la Escuela de Agua, que promueven gobernanza y conservación de ecosistemas estratégicos. Conoce más
Estas experiencias demuestran que fortalecer la resiliencia hídrica no depende únicamente de disponer de más agua, sino también de mejorar la forma en que las comunidades la gestionan, la protegen y toman decisiones colectivas para asegurar su disponibilidad frente a los desafíos que plantea el cambio climático y el Fenómeno El Niño.
Diversificación productiva: reducir riesgos y fortalecer los medios de vida
La creciente variabilidad climática ha demostrado que depender de un solo cultivo o de una única actividad productiva incrementa la vulnerabilidad de las familias rurales frente a eventos como el Fenómeno El Niño. Una sequía prolongada, una helada o un periodo de lluvias intensas pueden comprometer toda la producción y, con ella, la seguridad alimentaria e ingresos del hogar.
Por ello, Andes Resilientes promueve la diversificación productiva como una estrategia de adaptación que permite distribuir riesgos, aprovechar mejor los recursos disponibles y fortalecer la resiliencia de los sistemas agroalimentarios.
- En Bolivia, 30 familias de Morochata implementan modelos de diversificación productiva y comercial que incorporan hortalizas y tumbo como alternativas al cultivo tradicional y predominante de papa. La iniciativa combina la entrega de semillas mejoradas, bioinsumos y procesos de capacitación para fortalecer las capacidades locales, promoviendo sistemas agrícolas más diversos que mejoran la seguridad alimentaria, amplían las oportunidades de acceso al mercado y reducen la dependencia de un solo cultivo frente a las amenazas climáticas. Conoce más
- En Ecuador, Andes Resilientes y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) promueven la implementación de sistemas agroforestales y silvopastoriles en fincas familiares de Chimborazo, Bolívar y Cotopaxi, integrando árboles, cultivos y ganadería bajo un mismo sistema productivo. La diversificación de cultivos y el aumento de la cobertura vegetal permiten reducir la vulnerabilidad frente a sequías, heladas y lluvias intensas, fortaleciendo la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de los medios de vida rurales. Conoce más
- En Perú, el proyecto promueve la diversificación desde la conservación y aprovechamiento sostenible de la agrobiodiversidad andina, fortaleciendo las Zonas de Agrobiodiversidad, junto con WCS e INIA. Así también, en articulación con Foncodes, se fortalecen la certificación de los Yachachiq productivos, quienes facilitan la adopción de prácticas agroecológicas adaptadas a las condiciones de cada territorio. La recuperación y valorización de variedades nativas y cultivos tradicionales no solo contribuye a preservar el patrimonio alimentario andino, sino que también incrementa la capacidad de adaptación de la agricultura familiar frente a un clima cada vez más variable.
En conjunto, estas experiencias demuestran que diversificar no significa únicamente producir más, sino construir sistemas productivos más resilientes, capaces de responder a las distintas amenazas climáticas, proteger los recursos naturales y generar mayores oportunidades para las familias rurales.
Financiamiento para la adaptación y la recuperación
La capacidad de adaptación al cambio climático también depende del acceso a servicios financieros adecuados. Sin mecanismos de ahorro, crédito o financiamiento adaptados a las necesidades de la agricultura familiar, muchas familias tienen dificultades para invertir en tecnologías resilientes, proteger sus activos productivos o recuperarse después de un evento climático extremo.
Con esta visión, Andes Resilientes trabaja junto a entidades financieras, organismos públicos y organizaciones de productores para impulsar soluciones que integren la gestión del riesgo climático en los servicios financieros dirigidos a la agricultura familiar.
- En Perú, Andes Resilientes junto a Midis Foncodes impulsa los Banquitos Comunales Resilientes, una metodología que fortalece el ahorro local y la inclusión financiera de pequeños productores. Este mecanismo facilita el acceso progresivo a servicios financieros formales y promueve una cultura financiera orientada a la inversión en medidas de adaptación, protección de medios de vida y recuperación rápida ante eventos climáticos como El Niño. Conoce más
- En Ecuador, El proyecto trabaja con instituciones financieras para integrar la variable climática en la evaluación y gestión del crédito agrícola. La iniciativa comenzó con la Cooperativa 23 de Julio y hoy se amplía a BanEcuador mediante su línea 7×7, incorporando criterios que incentivan inversiones resilientes. Además, se fortalecen las capacidades de cooperativas supervisadas por la SEPS para avanzar hacia una oferta financiera que promueva prácticas productivas sostenibles. Conoce más
- En Bolivia, Se desarrollan mecanismos financieros orientados a fortalecer la resiliencia del sector camélido, clave para miles de familias del altiplano. A partir de un diagnóstico de barreras de acceso al crédito, incluyendo diferencias por sexo y edad, se diseñó un producto microfinanciero y un mecanismo público-privado que articula créditos agropecuarios con medidas de adaptación. Este enfoque facilita inversiones resilientes, mejora la competitividad y amplía el acceso financiero para productores tradicionalmente excluidos. Conoce más
Estas experiencias muestran que fortalecer la resiliencia no depende únicamente de contar con recursos financieros, sino también de transformar la manera en que el sistema financiero comprende y gestiona el riesgo climático. Incorporar criterios de adaptación en los productos y servicios financieros permite que el crédito se convierta en una herramienta para impulsar inversiones más sostenibles, fortalecer los medios de vida rurales y reducir la vulnerabilidad de la agricultura familiar frente a fenómenos como El Niño.
Instituciones mejor preparadas para responder al cambio climático
La resiliencia también se construye desde las políticas públicas. Por ello, Andes Resilientes trabaja junto a gobiernos nacionales, regionales y locales para incorporar la adaptación al cambio climático y la gestión del riesgo en políticas, estrategias e instrumentos de planificación.
- En Perú, el proyecto contribuye a la implementación de la Política Nacional de Agricultura Familiar, la Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional al 2050 y otros instrumentos de política nacional que incluye el enfoque de cambio climático. A nivel territorial, acompañó la formulación y actualización de las Estrategias Regionales frente al Cambio Climático en Puno, Cusco, Huancavelica y actualmente está en proceso la actualización de la ERCC Ayacucho al 2050, incorporando escenarios de variabilidad climática, incluyendo los asociados al Fenómeno El Niño, así como medidas de adaptación orientadas a fortalecer la gestión del agua, la producción agropecuaria, la seguridad alimentaria y la capacidad de respuesta de los gobiernos regionales. Conoce más
- En Ecuador, Andes Resilientes acompaña la implementación de instrumentos estratégicos como la Política Agropecuaria para Mujeres Rurales (PAMUR), la Estrategia Nacional de Sistemas Agroforestales, Plan Nacional de Sequias y otras iniciativas orientadas a fortalecer la resiliencia del sector agropecuario, contribuyendo a que las medidas impulsadas en los territorios se articulen con las prioridades nacionales de adaptación al cambio climático. Conoce más
- En Bolivia, el proyecto fortalece la implementación del marco normativo establecido por la Ley N.° 300, Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien, que promueve un enfoque integral de adaptación al cambio climático y gestión de sistemas de vida, complementando su aplicación con acciones orientadas a fortalecer la resiliencia productiva y la gestión territorial del riesgo.
Transferencia del riesgo: innovación para proteger los medios de vida
Aun cuando las familias productoras implementan medidas de adaptación, los eventos climáticos extremos pueden ocasionar pérdidas que superan su capacidad de respuesta. Por ello, además de fortalecer la prevención y el acceso al financiamiento, Andes Resilientes impulsa instrumentos innovadores de transferencia del riesgo climático, que permitan proteger los activos productivos y acelerar la recuperación de las familias afectadas.
En este marco, el proyecto acompaña al Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI) en el desarrollo del Seguro Paramétrico Alpaquero, un mecanismo pionero orientado a proteger a los productores de alpacas y llamas frente a los impactos de eventos climáticos extremos asociados a la variabilidad y el cambio climático.
A diferencia de los seguros tradicionales, este instrumento activa automáticamente las indemnizaciones cuando determinados indicadores climáticos previamente establecidos alcanzan umbrales definidos, utilizando información objetiva y verificable. Este mecanismo reduce los tiempos de evaluación de daños y permite que los productores reciban apoyo de manera más oportuna para proteger y recuperar sus medios de vida.
Como parte de este proceso, Andes Resilientes apoya el desarrollo del Módulo de Camélidos del Padrón de Productores Agrarios (PPA), impulsado por el MIDAGRI, que fortalecerá la disponibilidad de información estadística y georreferenciada sobre la producción de alpacas y llamas. Esta información será fundamental para caracterizar los riesgos climáticos, diseñar instrumentos de aseguramiento y desarrollar futuras políticas e innovaciones financieras orientadas a incrementar la resiliencia del sector.
Aunque esta iniciativa se desarrolla actualmente en Perú, representa una experiencia innovadora con potencial de convertirse en una referencia para otros países andinos donde la ganadería de camélidos constituye un medio de vida estratégico frente a los desafíos del cambio climático.
Una respuesta regional para un desafío compartido
El Fenómeno El Niño afecta de manera similar a las comunidades altoandinas de Perú, Bolivia y Ecuador, lo que exige una respuesta articulada a nivel regional. En este contexto, Andes Resilientes impulsa una agenda de cooperación que integra intercambio de experiencias, articulación entre países y gestión conjunta del conocimiento, creando las condiciones para adaptar y escalar soluciones entre territorios. A partir de este enfoque, el proyecto desarrolla acciones regionales que fortalecen la resiliencia de la Agricultura Familiar Andina frente a un desafío climático compartido.
El intercambio entre países ya permite avanzar en el escalamiento de iniciativas exitosas:
Asimismo, la Plataforma Regional de Aprendizaje Colaborativo EncontrAR, impulsada por Andes Resilientes junto con el CGIAR, el Centro Internacional de la Papa (CIP) y la Alianza de Bioversity International y el CIAT, pone a disposición de instituciones y organizaciones un repositorio de soluciones prácticas para fortalecer la resiliencia de la Agricultura Familiar Andina.
El intercambio de experiencias entre países ha permitido que iniciativas exitosas, como los Banquitos Comunales Resilientes, comiencen su proceso de adaptación y escalamiento hacia Bolivia y Ecuador. Conoce más
En un contexto climático cada vez más incierto, prepararse para el Fenómeno El Niño exige ir más allá de la respuesta a emergencias y apostar por el fortalecimiento de capacidades para anticipar riesgos, adaptarse y proteger los medios de vida. Las experiencias de Andes Resilientes muestran que la adaptación efectiva surge de la articulación entre conocimiento, innovación, gestión sostenible del agua y los recursos naturales, financiamiento inclusivo, instituciones sólidas y cooperación regional
Frente a la amenaza del FEN, la acción más estratégica sigue siendo invertir hoy en las capacidades que permitirán enfrentar con éxito la variabilidad climática del futuro.