BOLIVIA
Tecnología y financiamiento se articulan para impulsar una Agricultura Familiar Andina más resiliente
Una Ronda de Articulación Tecnológica impulsada por el BDP-SAM y Andes Resilientes acercó soluciones para el uso eficiente del agua, energías renovables, bioinsumos y agricultura de precisión a gobiernos municipales y actores productivos de La Paz.
Los días 4 y 5 de septiembre, en la ciudad de El Alto, La Paz, se desarrolló la Ronda de Articulación Tecnológica, un espacio orientado a promover el acceso y la adopción de innovaciones tecnológicas para fortalecer una agricultura familiar andina resiliente al cambio climático, así como alternativas de financiamiento a pequeños productores y actores vinculados al desarrollo agropecuario.
La iniciativa fue impulsada por el Banco de Desarrollo Productivo (BDP-SAM), con el apoyo del Proyecto Regional Andes Resilientes al Cambio Climático, iniciativa del Hub Regional Lima de la Cooperación Ambiental Suiza y ejecutado por el consorcio HELVETAS – AVINA en Bolivia, Perú y Ecuador.
La actividad buscó generar un punto de encuentro entre quienes enfrentan los desafíos productivos en los territorios y quienes desarrollan soluciones para responder a ellos, promoviendo condiciones más favorables para la innovación y la inversión sostenible.
De la tecnología a soluciones para desafíos concretos
En la Agricultura Familiar Andina, mejorar la productividad y competitividad requiere cada vez más incorporar tecnologías que permitan optimizar recursos, reducir costos, mejorar la calidad de la producción y responder a condiciones climáticas cambiantes. Sin embargo, para los pequeños productores, acceder a información confiable, evaluar alternativas y asumir una inversión tecnológica puede representar un desafío.
Frente a esta brecha, la Ronda de Articulación Tecnológica plantea una metodología que va más allá de una feria convencional. En lugar de limitarse a mostrar productos o equipos, busca conectar la demanda tecnológica con soluciones concretas y facilitar la toma de decisiones a partir de demostraciones, asesoramiento técnico y opciones de financiamiento, permitiendo a los participantes conocer y observar el funcionamiento de distintas soluciones aplicadas al sector agropecuario.
Entre las tecnologías presentadas estuvieron los sistemas de riego tecnificado y almacenamiento de agua, bombas y sistemas fotovoltaicos, bioinsumos y bioestimulantes, tecnologías agroecológicas, entre otras soluciones.
Participaron empresas e instituciones como Solar Cussi, Agrosayux, Stoller, PROINPA, Hanna Instruments, la Facultad de Agronomía de la UMSA, Volar Alto Solar, Agrobotics y el CIP BDP, que acercaron distintas alternativas tecnológicas a los participantes.
Innovación que responde a los desafíos climáticos
El valor de estas soluciones no está únicamente en incorporar tecnología a los sistemas productivos, sino en su capacidad para contribuir a una agricultura más eficiente y preparada frente a los impactos del cambio climático.
El uso eficiente del agua, por ejemplo, adquiere especial relevancia en territorios donde la disponibilidad del recurso es cada vez más variable. Del mismo modo, las soluciones de energía solar pueden contribuir a reducir la dependencia de fuentes convencionales de energía y facilitar el acceso a sistemas de bombeo para actividades productivas.
Los bioinsumos y tecnologías agroecológicas, por su parte, ofrecen alternativas para mejorar el manejo de los cultivos y fortalecer sistemas productivos más sostenibles. A ello se suman herramientas de medición, automatización e información agroclimática que permiten tomar decisiones con mayor precisión y anticipación.
Desde esta perspectiva, la innovación tecnológica se convierte en un medio para fortalecer la resiliencia de la Agricultura Familiar Andina, cuando responde a necesidades reales de los territorios y está acompañada de financiamiento, capacidades, servicios y condiciones adecuadas para su adopción.
Articulación entre municipios, productores, empresas y financiamiento
La ronda convocó a alcaldes, autoridades municipales y equipos técnicos de 12 municipios y territorios del departamento de La Paz, entre ellos Patacamaya, Calamarca, Achocalla, El Alto, La Paz (Subalcaldía Hampaturi), Sorata, Luribay, Yaco, Yungas, Jesús de Machaca, Comanche y Palca.
Su participación permitió ampliar la mirada sobre las necesidades tecnológicas de los territorios y generar vínculos con empresas e instituciones especializadas. Los asistentes pudieron conocer las características de las soluciones, sus aplicaciones, requerimientos técnicos y costos, así como establecer contactos para explorar futuras iniciativas.
Un componente central de la experiencia fue la participación del BDP-SAM, que brindó información sobre su oferta de financiamiento productivo y orientó a los participantes sobre las alternativas disponibles para realizar inversiones.
De esta manera, la ronda buscó articular dos dimensiones que con frecuencia avanzan por separado: los servicios no financieros —como la asistencia, información y transferencia tecnológica— y los servicios financieros necesarios para hacer posible la inversión.
Esta conexión resulta fundamental para que una innovación no se quede únicamente en una demostración, sino que pueda convertirse en una inversión viable y sostenible para los sistemas productivos.
Hacia una Agricultura Familiar Andina más resiliente
La experiencia desarrollada muestra el potencial de generar espacios permanentes de innovación colaborativa, donde gobiernos locales, organizaciones de productores, empresas, instituciones académicas, centros de investigación, entidades financieras y programas de desarrollo puedan trabajar conjuntamente para responder a los desafíos de la Agricultura Familiar Andina.
Para Andes Resilientes, fortalecer la resiliencia de la AFA implica crear condiciones para que las familias productoras puedan acceder a conocimientos, tecnologías, servicios y mecanismos de financiamiento que les permitan adaptarse al cambio climático, mejorar su productividad y fortalecer sus medios de vida.
En ese camino, las Rondas de Articulación Tecnológica representan una oportunidad para acercar la innovación a los territorios y, sobre todo, para que la tecnología responda a las necesidades de quienes producen alimentos en los Andes.
La articulación promovida con el BDP-SAM abre así una ruta para seguir conectando innovación, financiamiento y resiliencia climática, contribuyendo a una Agricultura Familiar Andina más productiva, sostenible y preparada para los desafíos del futuro.









