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Mujeres que transforman los Andes: experiencias impulsadas por Andes Resilientes fueron reconocidas en el Año Internacional de la Agricultora 2026

Lucila Pacompia, lideresa de Puno, y Carmen Flores, artesana y clasificadora de fibra de alpaca de Macusani, compartieron experiencias que demuestran cómo el fortalecimiento de capacidades, la asociatividad y el acceso a oportunidades económicas contribuyen a construir sistemas agroalimentarios más resilientes e inclusivos.

Las mujeres rurales son guardianas de la agrobiodiversidad, conservan semillas, transmiten conocimientos ancestrales y sostienen gran parte de la producción de alimentos que abastece a sus familias y comunidades. Sin embargo, detrás de esta contribución fundamental persisten brechas estructurales que limitan su acceso a recursos productivos, financiamiento, asistencia técnica y mercados.

En este contexto, el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI) organizó el evento internacional “Experiencias exitosas de empoderamiento económico de las agricultoras en el Perú”, desarrollado en el marco del Año Internacional de la Agricultora 2026, una iniciativa promovida por las Naciones Unidas para visibilizar y reconocer el papel fundamental de las mujeres en los sistemas agroalimentarios.

El encuentro reunió a representantes del Estado, organismos multilaterales, agencias de cooperación internacional, academia y organizaciones de mujeres rurales para compartir experiencias que vienen fortaleciendo el liderazgo económico de las agricultoras y generando nuevas oportunidades de desarrollo en los territorios rurales.

Durante la inauguración, Xavier Hernández, Representante Residente Adjunto del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Perú, destacó el papel estratégico que cumplen las mujeres rurales en la adaptación al cambio climático y la conservación de los ecosistemas. Asimismo, advirtió que persisten importantes brechas estructurales que limitan su desarrollo.

"Reducir estas brechas permitirá no solamente preservar la dignidad de las mujeres rurales, sino también una verdadera transformación de los sistemas agroalimentarios hacia modelos más inclusivos, sostenibles y eficientes que beneficien a sus comunidades y al país entero", agregó

Liderazgo y resiliencia desde los Banquitos Comunales Resilientes

Una de las experiencias compartidas fue la de Lucila Pacompia, lideresa y presidenta del Banquito Comunal Resiliente (BCR) Wiñary Coata, quien relató cómo este mecanismo de ahorro y crédito comunitario ha permitido fortalecer la autonomía económica de las mujeres de su comunidad.

Impulsado por Andes Resilientes en articulación con FONCODES, el modelo de los Banquitos Comunales Resilientes promueve la organización, el ahorro colectivo y el acceso a pequeños créditos para financiar actividades productivas, fortalecer emprendimientos familiares y mejorar la capacidad de respuesta de los hogares frente a los impactos del cambio climático.

Actualmente, esta experiencia viene contribuyendo a que más mujeres rurales accedan a herramientas financieras adaptadas a sus realidades, fortaleciendo sus medios de vida y su capacidad para enfrentar riesgos climáticos y económicos.

“Las mujeres somos capaces de organizarnos, ahorrar y generar oportunidades para nuestras familias. Gracias al Banquito Comunal hemos fortalecido nuestra confianza, nuestra participación y nuestra economía”, destacó Pacompia durante su intervención.

Agregando valor a la fibra de alpaca desde el conocimiento de las mujeres

La segunda experiencia estuvo representada por Carmen Flores, maestra clasificadora, categorizadora y artesana de fibra de alpaca de la Sociedad de Productores Alpaqueros Resilientes (SPAR) de Macusani.

Su trabajo evidencia el aporte de las mujeres altoandinas en una cadena de valor estratégica para la economía local y regional, donde el conocimiento especializado sobre la calidad de la fibra permite mejorar su comercialización y generar mayores ingresos para las familias productoras.

A través de la articulación entre Andes Resilientes, Agromercado y la Dirección General de Desarrollo Ganadero del MIDAGRI, mujeres alpaqueras de Puno han fortalecido sus capacidades técnicas en clasificación y categorización de fibra, contribuyendo a incrementar el valor agregado de su producción y fortalecer su vinculación con mercados especializados.

"Las mujeres no solo criamos alpacas; también conocemos la fibra, sabemos clasificarla y transformarla. Ese conocimiento hoy tiene un valor que abre nuevas oportunidades para nosotras", expresó Flores durante su intervención.

Alianzas que generan oportunidades para las agricultoras

Las experiencias compartidas durante el encuentro demostraron que el empoderamiento económico de las mujeres rurales es posible cuando el liderazgo de las propias agricultoras se fortalece mediante políticas públicas, asistencia técnica y alianzas estratégicas entre el Estado y la cooperación internacional.

En esa línea, Enrique Román, Representante de la FAO en Perú, destacó que invertir en las mujeres rurales genera impactos que trascienden el ámbito productivo.

"La evidencia nos demuestra que invertir en el empoderamiento económico de las mujeres rurales genera un triple dividendo: económico, porque mejora la productividad y fortalece los emprendimientos rurales; social, porque contribuye a la seguridad alimentaria y al bienestar de las comunidades; y ambiental, porque las agricultoras cumplen un rol decisivo en la conservación de la biodiversidad y la resiliencia frente al cambio climático", afirmó.

Asimismo, señaló que las experiencias presentadas durante el evento demuestran que es posible generar transformaciones sostenibles cuando se articulan esfuerzos entre diferentes actores.

"Las experiencias que hoy se presentan no solo son casos exitosos; son demostraciones concretas de que es posible alcanzar estos objetivos cuando las políticas públicas, la cooperación técnica y el liderazgo de las propias agricultoras se articulan con un objetivo común", resaltó.

Por su parte, el ministro de Desarrollo Agrario y Riego, Felipe César Meza Millán, destacó que la conmemoración del Año Internacional de la Agricultora constituye una oportunidad para reconocer el aporte de millones de mujeres rurales al desarrollo del país y reafirmó el compromiso del sector agrario para seguir cerrando brechas históricas. Asimismo, reconoció el valor de las alianzas que hacen posible estas transformaciones en los territorios.

"Persisten importantes desafíos vinculados al acceso a la tierra, al financiamiento, a la asistencia técnica, a la innovación tecnológica y a los mercados. Por ello, desde el Ministerio reafirmamos nuestro compromiso de continuar promoviendo políticas públicas orientadas a cerrar brechas, ampliar oportunidades y fortalecer el liderazgo económico de las mujeres rurales", señaló.

Las experiencias de Lucila Pacompia y Carmen Flores reflejan precisamente el impacto que pueden generar estas alianzas entre comunidades, Estado y cooperación internacional. Desde Andes Resilientes, estas iniciativas forman parte de una apuesta más amplia por fortalecer la resiliencia climática de los territorios andinos, promoviendo sistemas agroalimentarios más inclusivos, sostenibles y capaces de adaptarse a los desafíos del futuro.

Cuando las mujeres acceden a oportunidades, fortalecen sus capacidades y participan activamente en los espacios de decisión, no solo transforman sus propias vidas: también fortalecen la resiliencia de sus comunidades y contribuyen a construir un futuro más justo y sostenible para los Andes.

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