Andes Resilientes al Cambio Climático

SÍGUENOS EN:

ECUADOR

La memoria de los Andes ecuatorianos se cocina en cada receta: "Saberes y Sabores; Así Sabe Mi Sierra" impulsa la recuperación del patrimonio alimentario andino

La memoria de los pueblos habita en los sabores que han acompañado a generaciones. Está en el aroma de un plato preparado por las abuelas, en los cultivos que siguen floreciendo en las chacras y en los saberes que, de familia en familia, mantienen viva la relación entre la tierra, la cultura y la alimentación.

Con esa convicción, el pasado 24 de junio se realizó en Riobamba el Encuentro de Saberes y Sabores: Así Sabe Mi Sierra, un espacio que marcó el inicio de un proceso colectivo para revalorizar el Patrimonio Alimentario Andino y convocar a productores, productoras, cocineras, cocineros y portadores de saberes ancestrales a construir una obra que preserve las recetas, memorias y significados que forman parte de la identidad de los Andes ecuatorianos.

El encuentro reunió a representantes de las provincias de Cotopaxi, Bolívar, Chimborazo y Tungurahua, además de instituciones públicas, academia, organizaciones territoriales y actores vinculados a la gastronomía y el desarrollo rural, quienes reflexionaron sobre la importancia de conservar los conocimientos que sostienen la agricultura familiar campesina y la identidad cultural de los territorios andinos.

Durante la jornada se compartió el enfoque de Patrimonio Alimentario como un legado vivo que integra la cocina, la agricultura, la memoria, la cultura y la biodiversidad. Un patrimonio que no solo se expresa en las recetas tradicionales, sino también en las prácticas agrícolas, las celebraciones comunitarias, el intercambio de semillas y la relación cotidiana con la chacra.

Desde esta mirada, una colada de machica, una sopa de trigo o un plato preparado con choclo representan mucho más que alimentos: son la expresión de sistemas agroalimentarios construidos durante generaciones, del conocimiento de las familias campesinas y de la capacidad de las comunidades para adaptarse y cuidar su territorio.

Como parte de este proceso, el Proyecto Andes Resilientes, implementado por Fundación Avina con el apoyo del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAG), presentó la convocatoria «Así Sabe Mi Sierra«, dirigida a portadoras y portadores de saberes gastronómicos del área andina, quienes podrán compartir sus recetas, historias y conocimientos para documentar y visibilizar la riqueza del patrimonio alimentario de la Sierra ecuatoriana.

Pamela Olmedo, coordinadora de Andes Resilientes en Ecuador de Fundación Avina, señaló que esta iniciativa busca recuperar y documentar recetas tradicionales como una forma de preservar la memoria viva de las comunidades y reconocer el aporte de quienes sostienen la agricultura familiar campesina.

Asimismo, explicó que el encuentro constituye el punto de partida de una convocatoria abierta para identificar recetas rurales que forman parte de la identidad de las comunidades y que, en muchos casos, hoy enfrentan el riesgo de desaparecer debido a los cambios en los patrones de consumo y los efectos de la globalización.

Queremos que este espacio permita reconocer a quienes sostienen la agricultura familiar campesina y, al mismo tiempo, recuperar recetas que representan nuestra historia y nuestra identidad.

Así mismo, indicó que las recetas recopiladas formarán parte de un proceso de investigación, sistematización y curaduría que dará origen a un libro sobre el patrimonio alimentario andino, construido desde los territorios y con la participación activa de las comunidades.

El encuentro congregó a más de 150 productores y productoras, representantes de organizaciones locales, instituciones académicas y actores vinculados a la gastronomía y al desarrollo territorial.

A través del intercambio de experiencias, recuerdos y conocimientos, la jornada reafirmó que el patrimonio alimentario no pertenece únicamente al pasado: permanece vivo en las recetas que aún se preparan en los hogares, en los cultivos que continúan sembrándose en las chacras y en las historias que siguen transmitiéndose alrededor de la mesa.

En ese sentido, «Así Sabe Mi Sierra» se consolida como una iniciativa que busca fortalecer la agricultura familiar campesina, revalorizar la agrobiodiversidad andina, promover la soberanía alimentaria y reconocer el patrimonio alimentario como un componente clave para construir sistemas agroalimentarios más resilientes frente al cambio climático.

Durante el encuentro, Sumak Bastidas, subsecretaria de Agricultura Familiar Campesina, destacó que la iniciativa busca reconectar a la sociedad con los alimentos que nacen de la tierra y con las personas que los producen.

Asimismo, señaló que el patrimonio alimentario trasciende los platos tradicionales y constituye una red viva de conocimientos, prácticas agrícolas, identidad y memoria colectiva.

El patrimonio alimentario es el vínculo entre la cocina, la agricultura, la memoria y la cultura. Lo que comemos todos los días tiene un origen en la tierra, y ese origen debe ser conservado y valorizado."

En esa línea, resaltó la importancia de poner en valor productos andinos como la quinua, el chocho, las habas y el arroz de cebada, así como preparaciones tradicionales que han sido desplazadas progresivamente por el consumo de alimentos ultraprocesados.

También enfatizó el rol de las comunidades indígenas y rurales —y especialmente de las mujeres— como guardianas de estos conocimientos.

Detrás de cada plato hay historia, identidad, unidad familiar y biodiversidad. Las mujeres rurales han sido las principales han sido guardianas de estos conocimientos, transmitiéndolos de generación en generación

La amplia participación durante la jornada evidenció el interés de las comunidades por rescatar y compartir el patrimonio alimentario como una herramienta para fortalecer los vínculos entre agricultura familiar, gastronomía, cultura y desarrollo territorial.

Al mismo tiempo, este proceso contribuye a enfrentar los desafíos del cambio climático al promover prácticas agrícolas adaptadas a los territorios, conservar la agrobiodiversidad y fortalecer sistemas alimentarios que nacen desde las comunidades rurales andinas.

La iniciativa se desarrolla en el marco del Proyecto Andes Resilientes en Ecuador, impulsado por el Hub Regional Lima de la Cooperación Suiza e implementado por Helvetas y Fundación Avina, en articulación con el Ministerio de Agricultura y Ganadería. Asimismo, cuenta con el apoyo de organizaciones, instituciones académicas y empresas comprometidas con el fortalecimiento de las economías locales, entre ellas El Ordeño, la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH) y la Fundación Ecosur, sede del encuentro.

Esta articulación entre el sector público, la cooperación internacional, la academia, el sector privado y las comunidades demuestra que la construcción de sistemas agroalimentarios resilientes requiere alianzas que reconozcan el valor de los saberes locales, fortalezcan las economías rurales y promuevan soluciones sostenibles frente a los desafíos del cambio climático.

Más que una recopilación de recetas, «Así Sabe Mi Sierra» es una invitación a reconstruir la memoria colectiva de los Andes ecuatorianos. Convoca a las familias a reencontrarse con los sabores de su infancia, conversar con madres, padres, abuelas y abuelos, y recuperar preparaciones que han acompañado las cosechas, las celebraciones y la vida cotidiana durante generaciones.

El resultado será mucho más que un recetario. Será una obra construida desde los territorios que reunirá recetas, memorias, prácticas agrícolas, conocimientos ancestrales y relatos que muestran cómo la agricultura familiar campesina, el patrimonio alimentario y la agrobiodiversidad siguen siendo pilares para fortalecer la identidad de los pueblos andinos y construir un futuro más resiliente.

Facebook
LinkedIn
WhatsApp
Twitter