PERÚ
El pan ayacuchano se proyecta al mundo como patrimonio alimentario y motor de resiliencia territorial
En un paso clave hacia la valorización del patrimonio alimentario regional, la Cancillería peruana se suma a la plataforma interinstitucional que impulsa el Plan de Salvaguarda del Pan Ayacuchano, una iniciativa que articula a actores públicos, privados, academia y cooperación internacional, con la participación del proyecto Andes Resilientes al Cambio Climático.
El evento “Diplomacia Gastronómica: Plan de Salvaguarda del Pan Ayacuchano”, realizado en el Centro Cultural Inca Garcilaso, fue encabezado por la directora general de Promoción Económica de la Cancillería, embajadora María Eugenia Chiozza, y contó con la participación de directores generales del Ministerio de Relaciones Exteriores, el autor del libro “Panes de Ayacucho” Andrés Ugaz, representantes de la Sociedad Panadera y de la Cámara de Comercio de Ayacucho, el INDECOPI, entre otros.
Durante el evento, la embajadora Chiozza destacó que el plan propone abordar la panadería artesanal ayacuchana no solo como un oficio tradicional, sino como un sistema cultural y económico integral, con potencial para dinamizar el desarrollo territorial y salvaguardar el patrimonio alimentario.
Desde el enfoque de Andes Resilientes, esta iniciativa adquiere especial relevancia al reconocer el origen del pan en el trigo ayacuchano, cultivo emblemático de la agricultura familiar andina. Este reconocimiento, respaldado desde la Cancillería, pone en valor el vínculo entre territorio, producción local y seguridad alimentaria, en un contexto de cambio climático.
En esa línea, Richard Haep, director de Helvetas Perú y representante del Consorcio implementador del Proyecto, destacó que la recuperación del trigo ayacuchano —a partir de variedades locales proporcionadas por el INIA— constituye una apuesta del proyecto Andes Resilientes por fortalecer la agrobiodiversidad y los sistemas productivos locales. Asimismo, subrayó la importancia de revalorar saberes ancestrales como la siembra y cosecha de agua, prácticas clave para la adaptación al cambio climático y la sostenibilidad de los territorios andinos.
El plan contempla, además, líneas de acción vinculadas a la promoción comercial, la cooperación técnica, la seguridad alimentaria y la puesta en valor del patrimonio cultural, así como oportunidades para el uso de tecnologías limpias, el fortalecimiento del emprendimiento con enfoque de género, el impulso de la agricultura familiar andina y el desarrollo del turismo gastronómico.
Asimismo, se presentó la iniciativa “Ruta turística del Pan Ayacuchano”, impulsada por la Cámara de Comercio de Ayacucho, que articula panaderías tradicionales, artesanos y productores locales en un circuito que será promovido por la Cancillería en el exterior, en línea con los esfuerzos de diversificación de la oferta turística nacional.
Con la incorporación de la Cancillería como nuevo aliado estratégico, el Plan de Salvaguarda del Pan Ayacuchano se fortalece como una plataforma de articulación público-privada que proyecta el patrimonio alimentario andino al mundo, contribuyendo al desarrollo sostenible y a la resiliencia de los territorios.







